Ruta Romana actual por Calahorra

La antigüedad de la ciudad de Calahorra se explica por su situación estratégica entre los ríos Cidacos y Ebro y por su emplazamiento en un cerro que domina las fértiles llanuras que la rodean. Si en algún momento de la historia, Calahorra ha brillado con gran intensidad y luz propia, ese momento corresponde a la época romana.

Calagurris estaba situada en la calzada De Italia in Hispanias, que atravesaba el río Cidacos junto al santuario del Carmen. De aquí partían otras calzadas con dirección a Numancia y a Pamplona. Estas calzadas convirtieron a la ciudad y su entorno en in importante enclave comercial y ya en el siglo I contaba con elementos defensivos como son las murallas de El Sequeral.

Con el emperador Augusto, Calagurris Iulia Nassica, la actual Calahorra, adquiere su máximo esplendor, se ve favorecida con la concesión de la ciudadanía romana y adquiere el estatus de Municipio. Las emisiones monetarias de la ceca calagurritana hablan de su importancia durante el s.I a.C. y el cuarto del s.I d.C.

La total romanización de la ciudad hacia el cambio de era, permite la acomodación de todas sus estructuras a los cánones romanos, haciendo del municipio una pequeña Roma, con todos sus elementos a imagen y semejanza de la urbe.

1. Marco Fabio Quintiliano

La estatua de Quintiliano, erigida en 1970 por suscripción popular, es homenaje al más ilustre hijo de la ciudad junto al poeta del siglo IV d.C. Aurelio Prudencio Clemente.

Marco Fabio Quintiliano nace en Calagurris hacia el 35 d.C. Marcha a Roma en el año 68 junto a Galba cuando éste se hace cargo del trono imperial tras la muerte de Nerón.

En época de Vespasiano fue el primer profesor de retórica que recibe salario con dineros públicos y el emperador Domiciano le encomendó la educación de sus sobrinos e incluso le concedió el rango consular.

Clásicos como Plinio el Joven o Tácito lo tuvieron como maestro y tras una vida dedicada a la enseñanza y a la sombra de los emperadores flavios, fallece a finales del s.I d.C.

La obra de Quintiliano es la INSTITUTIO ORATORIA “La formación del orador”, en la cual esboza las líneas para la educación de la juventud romana. Estudia profundamente la retórica y concluye con los valores éticos que debe poseer todo buen orador.

Marco Fabio Quintiliano

2. La moza

También conocido este monumento como Rollo o Picota, está considerado Bien de Interés Cultural y fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1963. Es un rollo jurisdiccional, una columna de piedra que marcaba la jurisdicción propia de Calahorra, es decir, que el viajero reconocía una ciudad con sus propios fueros, libre y soberana que dependía exclusivamente del rey, distinguiéndose de pueblos o villas que dependían de un señor feudal.

Se le denomina también Picota porque se usaba para exponer públicamente a los malhechores, aunque su función principal era más simbólica y administrativa.

La moza

3. Paseo del Mercadal

Se trata de una zona peatonal arbolada que cuenta con monumentos históricos y esculturas dedicadas a personajes de la historia calagurritana.

Situado en el centro de Calahorra, corresponde estructuralmente con lo que fue el antiguo circo romano de Calagurris.

Paseo del Mercadal

4. Longinos

Reproducción de la estela funeraria de Julio Longinos encontrada en 1788 y datable en el s.I d.C.

Soldado de las tropas auxiliares que construyeron diferentes infraestructuras en el valle del Ebro.

Longinos pertenecía a los Bessi, pueblo de la Tracia (actual Bulgaria) y loa dos personajes que levantan la estela funeraria (Sulpicius Susulla y Fuscus Bitius) son seguramente compañeros del fallecido y también tracios.

El ala Tautorum pertenecía a las tropas auxiliares de la Legio VI.

Longinos

5. Bebricio

Personaje relacionado con las Guerras Sertorianas (s.I. a.C.) a través de una inscripción considerada como falsa. Su nombre procede de los hallazgos epigráficos de la ciudad, pero, en este caso, la lápida de Bebricio es en realidad una falsificación. Denunciado el texto como una superchería ya a inicios del siglo XVII, la fascinación por lo que el epígrafe relata, de un lado y el patriotismo local, del otro, aseguraron la difusión del falso y terminaron por “dar vida” a su protagonista.

Bebricio

6. La Matrona

Estatua erigida en 1878, conmemora el heroísmo de la ciudad ante sus conquistadores. Es una figura femenina vestida a la romana con yelmo y espada que tiene en la mano izquierda un brazo humano y en la derecha un cuchillo. Representa la “Fames Calagurritana” referida por los autores clásicos en relación con el hecho histórico de llegar a comer carne humana en el asedio de las tropas pompeyanas, el año 72 a.C.

Con esta mujer se simboliza la lealtad y el valor de una ciudad.

La escultura realizada en mármol blanco de carrara tiene en su base títulos y textos sobre la grandeza de Calahorra:

– “Prevalecí contra Cartago y Roma”.

– “Consiguió Calahorra el trofeo de vencedora e invencible por la nobleza de su sangra, por su estirpe, por las ciencias, por sus virtudes y por su valor guerrero”.

– “Muy Noble, Muy Leal y Fiel Ciudad de Calahorra”.

La Matrona

7. El Circo

Calagurris obtiene categoría de Municipium de derecho romano en el último cuarto del siglo I a.C., esta municipalización supuso el inicio de un desarrollo urbano que dotó a la ciudad de importantes infraestructuras públicas, entre ellas una dedicada a la celebración de Ludi Circenses o Circo.

Calahorra tuvo un gran circo monumental a escala e imagen del Circus Maximus de Roma, un importante edificio de espectáculos en la antigüedad, cuyas dimensiones abarcaba el actual Paseo del Mercadal, entre la calle Paletillas y el Teatro y el parque de la Era Alta y el Parador Nacional de Turismo. Los restos arqueológicos se encuentran bajo el Paseo del Mercadal, centro actual de la ciudad, pero en época romana se encontraba fuera de ella.

Tenía una longitud de 360 metros y 80 de ancho, siendo el lugar en el que se celebraban las carreras de caballos. La distribución espacial del circo situaría las casillas de salida o “carceres” en la zona del Ayuntamiento, sólo conservándose a la vista parte de la cabecera semicircular norte, junto a la Matrona donde queda algún resto a la vista.

El Circo

8. Era Alta

Junto a los jardines de la Era Alta se han ido depositando diversos restos romanos aparecidos en la ciudad.

Entre diversos fustes y basas de columnas, prensas y grandes sillares, destaca un canal de desagüe del circo romano trasladado a este lugar, que da idea, por su tamaño, de la monumentalidad que debían poseer las instalaciones.

Era Alta

9. La Clínica

La clínica es un yacimiento arqueológico excavado durante la segunda mitad del siglo XX. Conserva restos de una importante edificación de carácter público y un conjunto termal.

La edificación romana fue construida en el tercer cuarto del siglo I d. C. y perdería sus funciones a mediados del siglo III. El edificio estaba dotado de una notable monumentalidad. Se distribuye en tres niveles o terrazas de ocupación, con mosaicos, pinturas y bellos estucos en la decoración de sus paredes. Por el diseño de la parte conservada y por el conjunto termal que tiene adosado hacia el sur podría tratarse más bien de un edificio de carácter público que de una casa o domus privada.

Los mosaicos, pinturas, ajuares y demás bienes muebles hallados durante las investigaciones se pueden contemplar hoy en el Museo de la Romanización.

La Clínica

10. Las Murallas

Las primeras invasiones bárbaras del siglo III d.C. (hacia el 270) obligaron a Calagurris y otras importantes ciudades hispanorromanas a levantar murallas para protegerse. Sus restos aún son visibles en la calle Carretil. Con la construcción de esta muralla hay zonas urbanas que quedan extramuros y sus edificios son abandonados. Esta muralla está formada por dos muros paralelos de sillares, separados entre sí y enlazados de tramo en tramo por tirantes perpendiculares que formaban compartimentos rellenos con materiales de derribo.

En el yacimiento de Las Medranas se sitúa un tramo de muralla medieval que se superpone a la muralla romana, que transcurría entre la plaza del Raso y el torreón del Portillo de la Rosa. El elemento más monumental que se ha podido recuperar es un torreón cuyas dimensiones y técnica constructiva son muy similares a los dos conservados, el del Portillo de la Rosa y el situado entre las calles Enramada y Carreteros. Su construcción es en forma de cantos rodados en los tramos rectos, las juntas son anchas pero el mortero cubre generosamente las caras de las piedras.

Las Murallas

11. Torreon de la rosa

Se encuentra situado en la calle Portillo de la Rosa, en el casco antiguo de Calahorra, en el número 15. Se trata de un torreón medieval que conserva vestigios de construcciones públicas romanas de gran importancia. Es conocido como “El Murrión” y es el único en pie de antiguas defensas de la ciudad y al formar parte de una estructura defensiva de la antigua muralla está declarado Bien de Interés Cultural.

Es un vestigio de torreones que hay de la muralla altoimperial, en torno al siglo I d.C. Estos torreones marcaban un frente de muralla que, desde la Plaza del Raso, iba al Portillo de la Rosa pasando por lo que hoy es el Yacimiento de las Medranas.

Torreon de la rosa

12. Bellavista

Se trata de un mirador de Calahorra, desde el que se divisa toda la ribera riojano-navarra, del Ebro. Se colocaron una serie de sillares procedentes del término municipal de San Felices, camino del Pantano de Perdiguero, un poblado medieval destruido, cerca de donde estaba su necrópolis que aún se distingue, conectando este mirador con la historia antigua de la zona.

Bellavista

13. Arco del Planillo

Atribuido generalmente a época romana, es una de las puertas de entrada a la ciudad amurallada, la única que aún se mantiene en pie. Se trata de un arco de medio punto de dovelas pétreas y sobre el arco, siguiendo la costumbre de colocar imágenes en los accesos a la población, para su protección, se encuentra la Virgen del Planillo.

Arco del Planillo

14. El sequeral

Se encuentra ubicado en el casco antiguo de la ciudad, a la altura del número 13 de la calle Murallas, justo detrás de la iglesia de San Francisco y junto a la Escuela Municipal de Música.

Se trata de la base de un antiguo torreón que pertenecía a la muralla romana del siglo I d.C. Una gran torre de estructura cuadrangular, compacta y maciza y adelantada con respecto al eje de la muralla a la que se adosa. Este elemento defensivo se levantaría en las primeras décadas de la vida de Calagurris Iulia como “Municipium Civium Romanorum”.

En las Murallas Bajas, ya desde comienzos del siglo XX, podría apreciarse un paño de muralla formado por grandes sillares, cuya parte superior se unía con la casa correspondiente al número 13 de la calle. Por su parte oriental se perdía, al estar cubierto aparentemente por la construcción de un corral contiguo. Hace unos años, al ser declarada en ruina y derribada la cuadra, se pudo comprobar que el arco se encontraba empotrado en otro lienzo de pared que parecía seguir la misma alineación que el de grandes sillares, aunque con una factura totalmente distinta. La historiografía tradicional considera este arco de El Sequeral como puerta de acceso directo a la ciudadela o acrópolis, que estaría localizada en la parte más alta de Calahorra, es decir, en el Rasillo de San Francisco y sus inmediaciones. Esta área, conocida con el nombre de El Castellar, estaría limitada por las calles Murallas, Cabezo, Sastres y del Horno. El trazado de estas calles dibujaría entonces el recorrido del lienzo de las murallas más antiguas y en el punto concreto de El Sequeral coincidirían, a priori, el trazado de las diversas fortificaciones construidas a lo largo del proceso histórico de la ciudad.

El sequeral

15. La judería

En la zona que hoy ocupa el Rasillo de San Francisco y delimitado por las calles Sastres, Morcillón y las cuestas de la Catedral, estuvo el barrio judío hasta la expulsión de 1492.

Calahorra contó con un importante barrio judío medieval, considerado el más relevante de La Rioja, con su propio recinto amurallado. Disponía de sus propias leyes, sinagoga y cementerio. Próspero por el comercio y la agricultura.

El astrónomo y literato del s. XII Abraham Ibn Ezra, vivió y murió en la aljama calahorrana.

En la Catedral de Calahorra se guarda la “Torá”, libro de rezos judío; a principios de siglo aún se conservaba en el callejero local el nombre de “Callejón de la Sinagoga”.

La judería

16. Casco antiguo de Calahorra

A través del Arco del Planillo, accedemos al corazón del casco antiguo, situado sobre los mismos solares que ocupó la ciudad celtíbera, romana, visigoda, árabe y medieval, llegando a convivir entre sus calles una rica diversidad cultural.

Es habitual el hallazgo de restos arqueológicos, en el subsuelo se encuentra en perfecto estado de conservación la red de saneamiento de la ciudad romana: las cloacas.

Casco antiguo de Calahorra

17. Las Medranas

Este yacimiento tiene la consideración de Bien de Interés Cultural.

Se encuentra ubicado entre las calles Navas y Pastelería en pleno casco histórico de la ciudad.

Coincide con el periodo más antiguo de la ocupación del yacimiento, y se pueden fechar a finales del siglo I a. C. y al periodo plenamente romano.

El torreón de época romana, de planta rectangular, se construyó a base de sillares de piedra y pertenece al recorrido de la muralla defensiva, se encuentra sobre un foso anterior en forma de “V” correspondiente al primer asentamiento romano de carácter militar que, tras su abandono, se rellenaría para construir encima.

Las Medranas

18. Museo de la Romanización

Alberga los restos arqueológicos más importantes de época celtibérica y romana que han ido apareciendo tanto en Calahorra como en el resto de La Rioja.

El museo surge en 1982 pero será en 2009 cuando se convierte oficialmente en Museo de la Romanización y tiene su origen en una colección de esculturas, cerámicas, materiales arquitectónicos y numismáticos, que fueron reunidos desde 1924 por el archivero, bibliotecario y comisario de excavaciones local Gutiérrez Achútegui.

En la exposición, distribuida a lo largo de 3 plantas y 5 salas, se puede encontrar algunas piezas de gran valor como las primeras monedas acuñadas en la localidad o la “Dama de Calahorra”, escultura de gran belleza que se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad.

Museo de la Romanización

19. Casa Santa

Situado en pleno casco antiguo, en la calle Casa Santa, es un Centro de Interpretación que centra sus orígenes en el cristianismo, rememorando a los Santos Mártires, Patronos de la ciudad: San Emeterio y San Celedonio ya que estuvieron allí encarcelados antes de ser ejecutados.

El emperador Constantino implantó el cristianismo como religión oficial mediante el Edicto de Milán, aunque previamente muchos cristianos habían sido objeto de persecuciones y martirios, sobre todo con el emperador Diocleciano. Entre ellos se encuentran San Emeterio y San Celedonio, legionarios romanos que sufrieron martirio junto al río Cidacos, en el Arenal y que se convertirían en patronos de la ciudad.

Las excavaciones arqueológicas de Casa Santa constatan la existencia de una edificación romana y la evidencia de una primera ermita donde posteriormente se construyó la segunda.

Casa Santa

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