Calahorra es una ciudad construida a partir de la verdura. Su privilegiada ubicación entre los ríos Ebro y Cidacos, la fertilidad de su vega y la temprana transformación industrial del producto agrícola hicieron de ella uno de los grandes centros hortícolas y conserveros de España. Esta ruta propone un recorrido por los espacios que explican cómo la huerta modeló la economía, el paisaje urbano y la vida cotidiana de la ciudad, desde el siglo XIX hasta nuestros días.
Pasado agrícola e industrial conservero en Calahorra
- Duración aproximada: 52h
1. Chimenea en la Plaza Montecompatri
La ruta comienza ante uno de los símbolos más reconocibles del pasado conservero de Calahorra. Las chimeneas industriales recuerdan la época en la que la ciudad llegó a concentrar más de la mitad de las fábricas de conservas vegetales del país.
[Esta chimenea de 30 metros de altura, erigida en 1942 y en funcionamiento hasta el 30 de abril de 1997. Pertenecía a la fábrica de conservas de Francisco Moreno. En la actualidad se encuentra en el centro de una amplia zona verde pública, rodeada de una lámina de agua. Es de ladrillo, de base poligonal, fuste ligeramente troncocónico y terminada en una serie de anillos.]
La industria conservera calagurritana se inicia en 1852 y se desarrolla con gran rapidez gracias a la abundancia de materia prima, la mano de obra local y la temprana orientación exportadora del sector. Tomate y pimiento se convierten en productos estrella destinados a mercados internacionales.

2. Monumento a los Agricultores de Lucio Marcos
Escultura “Homenaje a los Agricultores” del escultor Lucio Marcos Pernía, realizada en acero corten, que la Comunidad General de Regadíos de Calahorra donó a la ciudad en 2008, con la dedicatoria: «A los hombres y mujeres del campo, que entregan su vida a la tierra y cosechan los mejores frutos».
La agricultura, gracias al sistema de regadíos, se convierte en la base de la economía calagurritana hasta principios del siglo XX.

3. Monumento a las verduras (paseo del Mercadal)
Desde época romana existen documentos donde se explica el cultivo de diferentes verduras; los árabes introdujeron nuevos cultivos y el descubrimiento de América nuevos frutos.
La escultura de Luis Xubero en 2008 representa las principales verduras de la huerta calagurritana y simboliza el reconocimiento público de este patrimonio agrícola. Aquí se explica el calendario de cultivos y la estrecha relación entre temporada, gastronomía y tradición. Calahorra se consolida así como Ciudad de la Verdura, no solo por su producción, sino por su cultura.
[Obra realizada en bronce y mármol. Mide 2 x 2 metros.]

4. Edificios (C/ Mártires)
l auge de la industria se refleja en la arquitectura urbana de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Las casas de empresarios conserveros muestran estilos modernistas y eclécticos que hablan de prosperidad económica.
Los beneficios generados por la exportación de conservas permitieron una transformación urbana visible aún hoy.
En esta calle se pueden comentar 4 edificios: Calle de los Mártires, 18 (Casa de las Cariátides), nº16, nº 9 (Casa Baroja), nº 8 (Casa Díaz).

5. Plaza del Raso
Cada jueves, agricultores de la comarca siguen vendiendo verdura fresca en esta plaza, heredera directa de los mercados históricos. La Plaza de Abastos, construida en 1945, refuerza este espacio como centro tradicional de abastecimiento, demostrando la continuidad del comercio agrícola en la ciudad. En este lugar se encuentra la Oficina Municipal de Turismo.
Fue concebida como plaza Mayor en el siglo XVII, siendo el centro de la vida social y comercial de la ciudad donde estaban los edificios más importantes: la Casa Consistorial y la iglesia de Santiago.

6. Museo de la Romanización
Varios son los romanos que dejaron constancia en sus escritos de las formas de cultivo (Columela) y de gastronomía (Apicio) de modo que podemos imaginar cómo cultivaban y cocinaban el producto de la huerta. Dentro del museo se pueden observar restos arqueológicos relacionados con estas actividades.

7. Plaza de la Verdura
Durante la Edad Media actuó como plaza Mayor. En ella se encontraban las casas del concejo y la cárcel en la segunda mitad del siglo XV.
En este entorno, en el mercado diario se vendían los productos de consumo cotidiano, en su mayor parte procedentes de la huerta calagurritana y manufacturas locales.

8. Mirador - San Francisco
Desde aquí se contempla la vega del Cidacos y los actuales Senderos de la Verdura, que conectan paisaje, agricultura y turismo sostenible, prolongando en el presente una relación secular con la tierra.
Otros miradores cercanos como el de la calle Cabezo (Murallas) desde donde se puede observar el terreno agrícola del entorno calagurritano.

9. Museo de la Verdura.
La ruta culmina en el Museo de la Verdura, donde se sintetiza toda esta historia: territorio, cultivos, herramientas, industria conservera y expresiones culturales contemporáneas como los trajes vegetales de las Jornadas Gastronómicas. Es el espacio que convierte la historia agrícola e industrial en patrimonio cultural.

10. Plaza de la Catedral
Desde 1255, con el privilegio de mercado semanal los miércoles, concedido por Alfonso X, Calahorra articula su vida económica en torno a la venta de productos agrícolas. A partir de 1467, por concesión de Enrique IV, pasó a celebrarse los jueves y estaba libre de alcabalas (impuesto que gravaba los intercambios comerciales). Se desarrolló junto a la plaza de la Mediavilla, ante la puerta y el cementerio de la catedral, extendiéndose por el Arrabal.

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