La Rioja Baja
Tu visita a Calahorra puede ir mucho más allá de sus calles históricas, museos y gastronomía. La ciudad es, además, la puerta de entrada perfecta para recorrer La Rioja Baja, una comarca llena de pequeños pueblos con encanto, rodeados de viñedos, paisajes singulares y un valioso patrimonio cultural.
A pocos kilómetros de Calahorra se extienden bonitos pueblos que se convierten en el complemento perfecto para tu escapada. Son destinos llenos de historia, tradición y paisajes que invitan a descubrir sus rincones más emblemáticos y a vivir experiencias únicas. Porque visitar Calahorra es también abrir la puerta a todo lo que La Rioja Baja ofrece a su alrededor.
Autol
Autol, en la cuenca del río Cidacos y a los pies de la sierra de Yerga, cuenta con cerca de 5.000 habitantes y una fuerte tradición conservera y agroalimentaria. Su gran emblema turístico son el Picuezo y la Picueza, dos imponentes monolitos de arenisca que presiden el parque del mismo nombre, junto al río Cidacos y rodeados por los restos del castillo y un antiguo puente romano, atravesado hoy por la Vía Verde que conecta con Quel. A todo ello se suma una variada gastronomía, riqueza cultural y una amplia oferta hostelera que consolidan a Autol como referente en La Rioja Baja. Cada noviembre, las Jornadas del Champiñón y la Seta atraen a visitantes de toda España, convirtiendo al pueblo en un lugar donde tradición y sabor se celebran en grande.


Picuezo y Picueza
Dos imponentes monolitos de arenisca, de 45 metros de altura y unos 10 y 30 metros de diámetro, respectivamente. Verdaderas maravillas geológicas, la erosión y el paso del tiempo les han dado formas que evocan a un hombre y una mujer, permaneciendo erguidos y vigilantes, rodeados de leyenda y naturaleza.

Iglesia Parroquial San Adrián y Santa Natalia
Situada en la parte más alta del casco antiguo, junto al castillo, data del siglo XVI. Su construcción combina piedra de sillar hasta media altura y remate en ladrillo de estilo mudéjar. El 3 de noviembre de 2021 fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC), consolidando su importancia histórica y arquitectónica.
