La antigüedad de la ciudad de Calahorra se explica por su situación estratégica entre los ríos Cidacos y Ebro y por su emplazamiento en un cerro que domina las fértiles llanuras que la rodean. Si en algún momento de la historia, Calahorra ha brillado con gran intensidad y luz propia, ese momento corresponde a la época romana.
Calagurris estaba situada en la calzada De Italia in Hispanias, que atravesaba el río Cidacos junto al santuario del Carmen. De aquí partían otras calzadas con dirección a Numancia y a Pamplona. Estas calzadas convirtieron a la ciudad y su entorno en in importante enclave comercial y ya en el siglo I contaba con elementos defensivos como son las murallas de El Sequeral.
Con el emperador Augusto, Calagurris Iulia Nassica, la actual Calahorra, adquiere su máximo esplendor, se ve favorecida con la concesión de la ciudadanía romana y adquiere el estatus de Municipio. Las emisiones monetarias de la ceca calagurritana hablan de su importancia durante el s.I a.C. y el cuarto del s.I d.C.
La total romanización de la ciudad hacia el cambio de era, permite la acomodación de todas sus estructuras a los cánones romanos, haciendo del municipio una pequeña Roma, con todos sus elementos a imagen y semejanza de la urbe.


















